“La sonrisa de los clientes da sentido a nuestros proyectos”
Anna Torndelacreu
Con sede en Barcelona, Torndelacreu es un estudio de arquitectura de interiores con más de una década de experiencia en proyectos residenciales, comerciales y hoteleros. Su trabajo se centra en crear espacios serenos y atemporales que combinan artesanía, materialidad y sensibilidad contemporánea, situando siempre a las personas y su bienestar en el centro del diseño.
¿Cómo nace el estudio Torndelacreu y qué os impulsa a emprender este camino después de años de experiencia en otros despachos?
El estudio nace de forma orgánica, como una evolución espontánea de nuestra práctica diaria y de los valores que han ido definiendo nuestra forma de trabajar. Tras varios años de experiencia en distintos estudios, surgió la oportunidad de afrontar nuevos retos. Durante un tiempo compaginé distintos proyectos, hasta que poco a poco se fue consolidando una base sólida que dio lugar a Torndelacreu como estudio.

Como graduadas en interiorismo en Elisava, ¿qué aprendizajes valoráis especialmente en vuestra práctica actual?
El paso por Elisava nos permitió ampliar nuestro imaginario y, sobre todo, incorporar una mirada crítica que nos lleva a cuestionar nuestras decisiones. Uno de los aprendizajes más valiosos ha sido entender la importancia de desaprender: solo así es posible construir soluciones distintas, a veces incluso dispares.
¿Qué tipo de proyectos os motiva más abordar: ¿viviendas privadas, espacios gastronómicos, retail u hospitality?
Nos resulta difícil elegir una tipología concreta y, por suerte, hemos tenido la oportunidad de trabajar en todos estos ámbitos. Para nosotras, lo verdaderamente motivador es el vínculo con el cliente y el propósito que da sentido al proyecto. Solo cuando existe esa sinergia podemos abordar el encargo desde todas sus perspectivas y ofrecer una respuesta coherente y comprometida.
En vuestra web habláis de emocionalidad y diferenciación como pilares del diseño. ¿Cómo los aplicáis en cada proyecto?
Ofrecemos una mirada personal que impregna de valor todo lo que hacemos. Estos valores, aunque en gran medida intangibles, trascienden la imagen y se traducen en el vínculo auténtico que establecemos con cada espacio y con las personas que lo habitan.
Nuestro enfoque consiste en un acompañamiento discreto que busca sintonizar con los usuarios para que cada proyecto conecte emocionalmente.

¿De qué manera conseguís transmitir serenidad, sobriedad y atemporalidad en los espacios que diseñáis?
Este proceso sucede de manera espontánea. Nuestra forma de organizar ideas y conceptos nos conduce a ese resultado; probablemente no sabríamos hacerlo de otra manera. Quiero agradecer a mis mentores todo lo que me enseñaron y mostraron. Gracias a ellos hoy puedo ser quien soy y hacer lo que hago.
¿Qué importancia tiene para vosotras el trabajo artesanal y a medida dentro de vuestros procesos creativos?
Los distintos oficios y los artesanos que los llevan a cabo son indispensables para el desarrollo de cada proyecto. Es fundamental reconocer y valorar su labor.
Nosotras, como proyectistas, tenemos un conocimiento superficial de las distintas disciplinas; sin el apoyo y la experiencia de los artesanos, nuestras propuestas no podrían consolidarse.

¿Cómo construís relaciones transparentes y cercanas con vuestros clientes y colaboradores?
Para nosotras, el proceso y el buen desarrollo de cada proyecto son lo más importante. Por eso afrontamos cada reto con honestidad, celebrando los logros y buscando siempre soluciones cuando surgen dificultades.
Además, consideramos que la salud mental es fundamental, tanto en el ámbito personal como en el profesional, por lo que abordamos cada decisión desde el respeto, fomentando relaciones abiertas, transparentes y cercanas con clientes y colaboradores.
¿Qué aporta vuestra labor docente a vuestra manera de entender y proyectar el interiorismo?
La docencia ha formado parte de mi aprendizaje desde muy temprano y ha sido clave para desarrollar la capacidad de comunicar ideas que no tienen una única respuesta. Con una mirada empática y abierta se hace posible imaginar otras formas de entender el espacio y de proyectarlo.
TORNDELACREU Fotografía Retrato: Ana Zaragoza






















