Lamp: iluminar el siglo XII con soluciones del presente

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Lamp, reafirma su papel como referente en iluminación técnica arquitectónica con una intervención de alta precisión en el Monasterio de Santes Creus. En este proyecto, la firma ha desarrollado soluciones a medida capaces de integrarse con absoluta discreción en un entorno patrimonial del siglo XII, resolviendo los retos técnicos y de conservación sin alterar la lectura histórica del espacio y garantizando una experiencia nocturna respetuosa y contemporánea.

El claustro del Monasterio de Santes Creus, en Tarragona, uno de los conjuntos monásticos más emblemáticos de la Ruta del Cister, cuenta desde ahora con un nuevo proyecto de iluminación arquitectónica que permite su recorrido nocturno sin alterar la percepción histórica del espacio.

La intervención se enmarca dentro del proyecto de rehabilitación integral del claustro, la sala capitular y el jardín, promovido por la Agència Catalana de Patrimoni Cultural del Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya. La arquitectura ha sido desarrollada por BR29 Arquitectes, mientras que el diseño de iluminación ha sido realizado por el estudio especializado Intervento. Para materializar la propuesta lumínica Lamp, empresa líder en el diseño y producción de iluminación técnica arquitectónica, ha participado en el desarrollo e industrialización de las luminarias específicas del proyecto, diseñadas a medida para integrarse con la arquitectura histórica del monasterio. El objetivo principal era claro: hacer posible el uso nocturno del claustro sin introducir elementos que alterasen su lectura arquitectónica patrimonial.

Un claustro concebido para la luz natural

La construcción del Real Monasterio de Santes Creus comenzó en el siglo XII. Como muchos monasterios cistercienses, su arquitectura responde a principios de sobriedad, proporción y funcionalidad. El claustro, núcleo articulador de la vida monástica, fue concebido como un espacio abierto destinado al tránsito, la contemplación y la meditación. Su diseño favorece la entrada continua de luz natural a lo largo del día.

Probablemente uno de los espacios de la arquitectura religiosa histórica más difícil de abordar para la implementación de iluminación artificial sea el claustro. Es un espacio lumínicamente abierto que goza de luz natural desde el alba hasta el ocaso”, explican desde Intervento.

Durante siglos, este espacio nunca necesitó iluminación artificial. Sin embargo, el uso cultural actual del monasterio, que acoge visitas y actividades durante todo el año, hacía necesario garantizar una circulación nocturna, sin dejar de lado la correcta lectura arquitectónica del espacio.

La introducción de iluminación artificial en edificios históricos plantea retos que van más allá de la técnica. En el caso de Santes Creus, el proyecto debía resolver dos cuestiones fundamentales. Por un lado, cómo integrar la instalación eléctrica y, por otro, cómo evitar que las luminarias se convirtieran en elementos visualmente intrusivos.

“Cualquier canalización, fijación o intervención podía afectar tanto a la conservación del monumento como a la percepción del conjunto arquitectónico”, dice Jordi Arasanz, director técnico Lamp. Por ello, la estrategia del proyecto se articuló alrededor de tres principios fundamentales:

  • Conservación del patrimonio, evitando intervenciones agresivas en la arquitectura histórica.
  • Sobriedad tecnológica, reduciendo al mínimo la presencia visual de los dispositivos.
  • Reversibilidad, permitiendo retirar la instalación en el futuro sin dejar huella permanente.

Estos criterios son habituales en las intervenciones contemporáneas sobre patrimonio y condicionaron todas las decisiones del proyecto lumínico.

Una estrategia lumínica ambiental y sin protagonismo

Lejos de plantear una iluminación escenográfica o museográfica, se optó por una estrategia basada en una capa de luz ambiental indirecta. Aunque el claustro presenta una rica decoración escultórica en capiteles y frisos, el proyecto renuncia deliberadamente a iluminarla de forma directa. “Pese al impacto visual de la profusa decoración escultórica en capiteles y frisos, se optó conscientemente por no incluir iluminación destinada al realce de la misma, porque eso influiría negativamente en el ambiente que se deseaba crear”, subrayan desde Intervento.

La iluminación indirecta permite revelar el espacio mediante la reflexión de la luz sobre las superficies arquitectónicas, generando una atmósfera suave y homogénea que evita deslumbramientos y mantiene la percepción serena del claustro. Además, la disposición de las luminarias responde al propio ritmo arquitectónico del conjunto.

Del concepto a la solución constructiva

Para materializar la propuesta, Lamp desarrolló dos soluciones específicamente diseñadas para el proyecto:

  • Una baliza tipo tótem, equipada con uplight orientable para generar iluminación indirecta sobre la arquitectura.
  • Una luminaria portátil autónoma, recargable mediante batería, destinada a usos específicos dentro del conjunto.

La baliza principal incorpora un sistema de iluminación doble: un uplight orientable para la iluminación indirecta del espacio y un fine LED curve interior que proyecta una luz frontal mediante reflexión sobre un reflector de latón. La elección de este material responde tanto a criterios ópticos como patrimoniales.

“El latón permite generar un reflejo cálido y difuso, evitando que se perciba directamente la fuente LED, y además envejece de forma natural con el paso del tiempo, integrándose mejor en el contexto histórico”, comenta en esta ocasión David Testar, director de Operaciones de Lamp. “Nuestro objetivo”, continúa, “fue traducir la idea lumínica del proyecto soluciones técnicamente viables sin comprometer la pureza ni la discreción visual que exigía el espacio histórico”.

Durante el proceso de desarrollo surgió uno de los principales desafíos del proyecto. En la propuesta inicial, los drivers y conexiones eléctricas estaban previstos de forma remota, fuera del cuerpo de la luminaria. Sin embargo, durante el desarrollo se solicitó que todos los componentes se integraran en el interior de la propia baliza. Esto implicaba resolver simultáneamente varios condicionantes técnicos: espacio extremadamente reducido; requisitos de mantenimiento; protección frente a condiciones exteriores y estabilidad estructural en un espacio público. La luminaria, de 2,2m de altura y sección muy estrecha, debía además garantizar una gran estabilidad para evitar cualquier riesgo en un entorno visitable.

“Integrar todos los componentes eléctricos en una luminaria tan estilizada supuso un ejercicio de ingeniería importante. Fue necesario rediseñar el interior del sistema para alojar drivers, conectores y cableado manteniendo al mismo tiempo la estabilidad estructural y el diseño original”, continúa relatando Arasanz.

La solución resultante permite integrar completamente la tecnología en el interior del dispositivo, garantizando su durabilidad y facilitando el mantenimiento sin alterar la estética del conjunto.

FICHA TÉCNICA:
Proyecto: Iluminación del claustro del Monasterio de Santes Creus
Ubicación: Tarragona, España
Soluciones LAMP: Dos soluciones customizadas para el proyecto: una baliza tótem 
que incorpora toma de datos y conector para carga, y otra un poco más pequeña 
portátil,  autónoma y recargable con batería.
Segmento LAMP: Outdoor
Arquitectura: BR29 Arquitectes SLP, Xavier F Rodríguez Padilla, Josep M Burgués 
Solanes
Lighting design: Intervento
Cliente / Promotor: Agència Catalana De Patrimoni Cultural. Departament de 
Cultura de La Generalitat de Catalunya.
DO: Dilmé Fabré Torras, SLP
Dirección restauración: Chillida Conservación-Restauración Art SLU
Dirección arqueológica: Josep Maria Vila i Carabassa
Rehabilitación integral claustre Monestir Santes Creus: Vesta Rehabilitacion 
Fotografías: Álvaro Valdecantos

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