“Los espacios deben emocionar, no solo impresionar”
Alfred García Gotós
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Desde que fundaste el estudio en 1994, ¿cuál ha sido el cambio más significativo en tu manera de entender el interiorismo?
Con los años he aprendido que el interiorismo no consiste únicamente en construir espacios bellos, sino en crear entornos que generen una relación equilibrada entre las personas, la arquitectura y el tiempo. Al principio me movía sobre todo la forma; hoy me interesa más la permanencia de una atmósfera, su capacidad para seguir teniendo sentido cuando todo lo demás cambia. El paso del tiempo ha hecho que mi mirada se vuelva más esencial y racional, buscando la coherencia antes que la novedad.

Cuando encaras un proyecto comercial, efímero o privado, ¿qué criterio te obliga a actuar de forma racional, como mencionas en tu web?
La racionalidad es el punto de partida para cualquier decisión proyectual. No se trata de restarle emoción al diseño, sino de garantizar que cada elemento tenga un motivo, una función y una medida precisa. En cualquier tipología –ya sea un espacio efímero o un entorno doméstico– la razón nos permite ordenar la complejidad, eliminar lo superfluo y construir una lógica visual que sostiene la identidad del lugar.
¿Cómo defines una línea proyectual perdurable en los espacios que diseñas?
Una línea proyectual perdurable nace de la síntesis. Intento que cada proyecto se apoye en principios atemporales: proporción, equilibrio, materialidad y luz. Evito los gestos gratuitos o las soluciones que dependen de una moda. La coherencia formal y conceptual permite que un espacio mantenga su vigencia incluso cuando cambian los usos o las tendencias.

En el ámbito del interiorismo comercial, ¿qué papel juega la marca y cómo la integras en el proyecto?
La marca es la identidad intangible del espacio. No me interesa reproducir su logotipo o su color corporativo, sino traducir sus valores en una experiencia física: cómo se circula, cómo se percibe la luz, qué sensación deja el material al tacto. Cuando el espacio expresa la esencia de la marca sin necesidad de explicarla, entonces el diseño ha cumplido su función.
¿Cuáles son los materiales o elementos formales que más sueles emplear para conseguir sobriedad y atemporalidad?
Trabajo con materiales nobles y honestos: maderas naturales, piedra, hierro, morteros, tejidos de fibras vegetales. Me atraen los acabados que envejecen bien, que registran el paso del tiempo sin perder dignidad. La sobriedad surge cuando el material se expresa tal como es, sin artificio ni exceso.

¿Qué tipo de equipo necesitas para que tus proyectos, desde la idea hasta la ejecución, reflejen esa coherencia que buscas?
El equipo es fundamental. Trabajo con profesionales que comparten una misma sensibilidad hacia la precisión, el detalle y la proporción. Arquitectos, diseñadores, técnicos y artesanos forman parte de un engranaje que funciona si todos entienden el sentido del proyecto. La coherencia no se impone: se construye desde la colaboración y la escucha.
Cuando trabajas con un cliente nuevo, ¿cómo gestionas el equilibrio entre su identidad, sus necesidades y tu propio lenguaje proyectual?
Cada cliente aporta una visión única, y mi papel es interpretarla con honestidad. Intento traducir su identidad a un lenguaje que mantenga coherencia con la filosofía del estudio. No se trata de imponer un estilo, sino de encontrar un punto de equilibrio donde la personalidad del cliente y la del estudio se potencien mutuamente.

¿Puedes contarme un caso concreto que refleje cómo lograste transformar un espacio con limitaciones en algo funcional y perdurable?
Recuerdo un local comercial con una geometría muy irregular y una altura reducida. En lugar de intentar ocultar sus limitaciones, las convertimos en carácter: potenciamos las proporciones horizontales y trabajamos la iluminación rasante para acentuar la textura de los materiales. El resultado fue un espacio íntimo, con una escala humana muy marcada, que transmitía autenticidad y coherencia.
ALFRED GARCÍA GOTÓS. Fotografía retrato: Jordi Adrià. Fotografías proyectos: Fernando Alda.






















